En cada empresa el código de vestimenta es un tema de gran importancia ya que para algunas es muy importante parecer de igual o mayor posición que sus clientes, también se dice que estandariza los diferentes estratos poniendo a todos en un mismo terreno.

Sin embargo, el código de vestimenta restringe la libertad de expresar la personalidad de cada uno de los miembros del equipo, más allá de los estratos sociales, culturales o económicos, por lo que algunos empleados pueden desarrollar algún sentimiento negativo hacia la empresa por tal situación.

El que un compañero de trabajo pueda vestir de manera cómoda y a su gusto representa la parte humana de la empresa, crea empatía del empleado hacia su equipo y, junto a otros factores como los beneficios y la forma en que se integra y lo integran al equipo, se “pone la camiseta”.

Otro mensaje importante que se ve implícito en esta libertad de vestimenta, es el de valorar la capacidad intelectual y profesional de cada integrante de un equipo, su valiosa aportación a la empresa, más que como luce, el gusto que tenga o la inversión en sus prendas.

Cada día esta práctica se ve más aplicada, principalmente en PyMEs y startups, y se dice que tener esta libertad puede llegar a aumentar la productividad, como ejemplos claros podemos hablar de grandes empresarios como Steve Jobs, Richard Branson o Mark Zuckerberg.

Sabemos que aún existen sectores tradicionales como la banca o consultoría que no tienen esta flexibilidad en comparación con las nuevas startups, pero parece ser uno de los grandes cambios en el campo laboral en México.

La libre elección de vestirse del ser humano deriva del derecho de decisión individual y autónoma de religión, partido, orientación, profesión, forma de vestir, entre otros. La única limitación, como todo derecho humano, es que no afecte derechos de terceros ni altere el orden público.